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Menorca

Historia

La isla se halla situada en un lugar estratégico tanto militar como comercialmente, y por ello ha sido pieza codiciada por las naciones e imperios que han intentado el dominio del Mediterráneo.

Las taulas y talaiots que salpican la isla datan de una época relativamente tardía en la cronología prehistórica, la edad del bronce, que discurre en Menorca desde el año 1.600 AC hasta el 200 AC. Cuando comenzaba a declinar la cultura talayótica, Menorca recibió la visita de los comerciantes fenicios y griegos, siendo los Cartagineses los primeros en conquistarla militarmente. Fundaron las ciudades de Jamma (actual Ciutadella) y Maghen ( actual Mahón). En las tropas cartaginesas militaron los famosos honderos baleares, de los que se decía que eran capaces de atravesar los escudos y los cascos con sus proyectiles de piedra.

Los romanos conquistaron las Baleares en el año 123 AC, dando la denominación de Balearis Minor o Minórica a la isla. De la época de la colonización romana es el mosaico encontrado en la Isla del rey, en el puerto de Mahón.

En el año 427, Menorca pasó a depender de los vándalos del norte de África y, en el 534, del Imperio Bizantino.

Desde el año 903 y durante cuatro siglos la isla fue ocupada por los árabes. Es de esta época de donde les vienen a los menorquines su pasión por los caballos quedando reflejado en las fiestas que se celebran todos los años en la isla como la fiesta de San Juan de Ciutadella ( 24 de Junio). Durante esta época, Ciutadella se convierte en la capital de la isla.

La reconquista llega a Menorca de la mano del Rey Alfonso III. Expulsa al rais Abu Umar de la isla el 17 de Enero de 1287 y la integra en la corona de Aragón, repoblando la isla con catalanes.

Durante el siglo XVI, Menorca vive continuas razzias de los piratas turcos. En 1534 Mahón fue saqueada por el pirata turco Barbarroja y el 9 de julio de 1558, Ciutadella lo fue por el pirata Piali que destruyó la ciudad y capturó a 3.500 ciudadanos como esclavos.

Durante siglo y medio, Menorca estuvo a merced de las razzias moras. Felipe II, para protegerla, mandó construir el fuerte de San Felipe a la entrada del Puerto de Mahón y varias torres de defensa en la costa, entre ellas, la de San Nicolás en Ciutadella.

En 1713 Menorca es conquistada por los ingleses hasta 1802 cuando a través del tratado de Amiens, Inglaterra devuelve Menorca a España. Es durante la ocupación inglesa cuando se traslada la capital a Mahón.

Climatología

Desde 1862, la temperatura pocas veces excede los 34º y desciende de los 0º, dando la máxima un promedio de 19,6º y la mínima de 14º; en consecuencia, la temperatura media anual es 16,8º, dando una media estacional de 10º en invierno y 23 º en verano. Enero y Febrero acusan las temperaturas mínimas anuales que van aumentando progresivamente hasta la máxima media en Julio y Agosto.

Geografía

Menorca tiene una extensión de 702 kilómetros cuadrados y 216 kilómetros de costa. La distancia máxima entre dos puntos es de 47 kilómetros, entre Ciutadella y Maó. La costa de Sant Lluís, en el extremo oriental de la isla, es el primer punto de España donde sale el sol.

Geológicamente la isla se divide en dos mitades simétricas pero muy diferentes: el norte, con una costa agreste y desigual, de escasa vegetación y muy accidentada, con numerosos islotes y playas de arena rojiza u oscura; y el sur, formado por roca calcárea y que es plano, de suaves acantilados, barrancos esculpidos por el agua y calas de arena blanca rodeadas de pinos. La máxima elevación de la isla es el monte Toro, de 357 metros.

Vegetación

La vegetación de Menorca, típicamente mediterránea, es mayoritariamente forestal, protagonizada por l’ullastrar (Prasio-Oleetum Silvestris) en la zona de Es Migjorn (representando un 45%) y l’alzinar (Cyclamini balearici-Quercetum ilicis) en las montañas interiores y barrancos (representando el 15%), además de pinares, marinas, sabinas cerca de las playas y diferentes tamarindos (Tamarix).

En un nivel más bajo, comprendido por vegetación arbórea, arbustiva, acuática o rupícola de tipo azonal, encontramos lentisco (Daphne gnidium), madroños (Arbustus unedo), brezo (Erica vagans), bruguera (Erica multiflora), retama (Faboideae), mirto (Myrtus), enebro (Juniperus communis)…

Sistemas naturales

Cuevas: Menorca cuenta con medio centenar de grutas terrestres y una decena de cuevas submarinas, que se ubican en las zonas norte y sur de la isla.

Su formación se debe a la filtración del agua de lluvia en terrenos cálcareos y son lugares especialmente interesantes porque en muchos casos, sobre todo en el de las cuevas con agua marina sin conexión abierta al mar, han subsistido en ellas especies animales que no se encuentran en ningún otro medio.

Zonas humedas: Las charcas, marismas y lagunas se reparten por toda la isla y presentan una fauna y flora distintas. Entre las zonas húmedas del litoral, destaca el parque natural de la albufera de Es Grau (que dispone de itinerarios para pasear dado su gran interés), Addaia, Son Saura y Son Bou. A estas zonas húmedas, se asocian ocho sistemas dunares: en la costa norte, la albufera de Es Grau, Son Saura, Tirant, Cavalleria, Pregonda, cala Pilar y La Vall; y en la costa sur, Son Bou.

Islotes: Presentan un alto nivel de preservación, debido principalmente a la ausencia de asentamientos humanos. Han actuado como refugio de algunas especies muy notables como la lagartija (Podarcis lilfordii), que antes vivía en la isla principal y que hoy solamente puede encontrarse en los islotes costeros. Otros moradores de estos islotes son las importantes poblaciones de conejos y cabras introducidas por el hombre. Por otra parte estos islotes actúan como zonas favorables para el asentamiento de importantes colonias de aves marinas. En este sentido es especialmente notable la presencia de colonias de pardelas en la isla del Aire y de gaviotas de Audouin en la isla dels Porros.

Playas: Las calas y playas de Menorca presentan unas aguas limpias y cristalinas que contrastan con los colores blancos de sus arenas.

Estos colores del agua son gracias a las praderas de Posidonia oceanica, conocida como alga. La existencia de esta planta es considerada como el mejor indicador del buen estado de conservación de las playas, el signo más clarificador y inequívoco del buen estado de las aguas y calidad del litoral. Por otra parte la acumulación de hojas sobre la playa da estabilidad a la misma y suministra a ésta sedimentos que provienen de las zonas sumergidas.

Los colores blancos de estas playas son fruto de la llegada a ésta de miles de restos calcáreos de fauna que habita sobre las praderas de Posidonia oceanica Por tanto la conservación de estas praderas de Posidonia oceanica son la base para el equilibrio de nuestro litoral.

Información extraida de:

www.e-menorca.org  /  www.menorcaexplorer.com  /  www.disfrutamenorca.com  /  www.menorca.org